Vincent Van Duysen

Vincent van Duysen (Lokeren, Bélgica, 1962) trabajó para varios interioristas y arquitectos antes de establecer su propio despacho en 1990. Sus interores y su arquitectura se caracterizan por una moderna simplicidad junto con una destacada aproximación sensual y una preferencia por las formas primarias y los volúmenes completos. Cuando se trata de rehabilitaciones, sus trabajos se centran más en el valor espacial -recuperando siempre la estructura original- que en la decoración, mediante un diseño reduccionista de líneas plásticas y valores comunicativos. Su arquitectura construye un marco claro y decisivo en el paisaje y, a su vez, establece una clara distinción entre el mundo interior y el exterior. Su extensa producción incluye una gran diversidad de obras y proyectos que abarcan desde el diseño de mobiliario, pasando por el diseño de interiores para viviendas, apartamentos, tiendas y oficinas hasta la proyectación de viviendas unifamiliares.

Descripción técnica del libro:

22 x 24 cm
120 páginas
Español, Inglés
ISBN/EAN: 9788425218316
Rústica
2001
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Vincent van Duysen (Lokeren, Bélgica, 1962) trabajó para varios interioristas y arquitectos antes de establecer su propio despacho en 1990. Sus interores y su arquitectura se caracterizan por una moderna simplicidad junto con una destacada aproximación sensual y una preferencia por las formas primarias y los volúmenes completos. Cuando se trata de rehabilitaciones, sus trabajos se centran más en el valor espacial -recuperando siempre la estructura original- que en la decoración, mediante un diseño reduccionista de líneas plásticas y valores comunicativos. Su arquitectura construye un marco claro y decisivo en el paisaje y, a su vez, establece una clara distinción entre el mundo interior y el exterior. Su extensa producción incluye una gran diversidad de obras y proyectos que abarcan desde el diseño de mobiliario, pasando por el diseño de interiores para viviendas, apartamentos, tiendas y oficinas hasta la proyectación de viviendas unifamiliares.



Contenidos:

Introducción de Alessandro Rocca:
El estilo moderno de Vincent Van Duysen

Vivienda unifamiliar, Waasmunster, 1990
Apartamento, Amberes, 1993
Casa V. N., Waasmunster, 1994
Casa D. B., St. Amandsberg, 1995
Tienda Natan, Bruselas, 1995
Casa V H., Lokeren, 1995
Librería Copyright, Amberes. 1996
Finca en Mallorca, 1996
Casa R. A., Amberes, 1996
Galería de arte James van Damme. Bruselas. 1996
Floristería `De Plantaardige Verbeelding', Amberes, 1997
Oficinas para Vooruitzicht, Amberes, 1998
Oficinas para The Capital Markets Company.
Amberes y Nueva York, 1999
Fashion Club, Amberes. 1999
Tienda Sportmax, París, 1999
Apartamento. Nueva York, 1999
Tienda Sportmax, Milán, 1999
Lavabos Wash para Obumex, 1999
Oficinas para la fábrica Concordia. VVaregem, 1999

Obras en curso

Casa M.. Lier. 1998
Casa V. d. D.. Dendermonde, 1999
Sede de The Capltal Markets Company, Amberes, 1999
Health and Beauty, Gante, 1999
Casa D. C., Waasmunster, 1999
Casa V. d. V., Hasselt. 1999

Biografía y agradecimientos

Cronología de obras y proyectos

El estilo moderno de Vincent Van Duysen
(Extracto de la introducción de Alessandro Rocca)

Recluido como en una preciosa crisálida en los interiores de Vincent Van Duysen, el hombre de mundo se encuentra en la situación ideal para practicar una versión especialmente elegante del estilo de vida contemporáneo; puede reconocerse e identificarse en el universo elitista e internacional de los productos más cotizados, en la esfera exclusiva del diseño industrial y de la moda más refinada. El dandy de finales de siglo se refleja en la paz armoniosa de su morada y fortifica sus propias defensas, se separa de la confusa proliferación de los signos del gusto popular, se protege de la marea ascendente y omnipresente del kitsch, se sacude el polvo informático que impregna el espíritu de la época y anida por doquier fomentando el nacimiento, la proliferación y las mutaciones de los mohos informales, verdaderas culturas bacterianas de la estética trash.

El interieur burgués contra el loft americano

El épico loft neoyorquino, desembarazado de los enseres y las pinturas del artista, limpio y decorado con muebles italianos, llega al icono refinado y en el fondo convencional de los apartamentos estilo 9 semanas y media; el proceso se completa en Europa, donde se asiste al regreso triunfal del decoro y del lujo como requisitos necesarios de la vivienda de clase alta. El camino hacia la nueva elegancia está marcado por una nouvelle vague minimalista que recupera y actualiza el piso europeo de estilo burgués, renovando a fondo sus rasgos tradicionales de discreción y buen gusto. El loft es una derivación del taller del artista, por tanto representa un espacio de trabajo, dinámico y cambiante, dedicado a la acción; en cambio, el interior minimalista neoburgués pretende ser un lugar dedicado a la tranquilidad y a la contemplación, un lugar de la memoria que marca la identidad social y el universo simbólico de quien lo habita.
Los interiores de Van Duysen no sólo se resisten a cualquier forma de desorden, sino que, explícitamente, se oponen al dinamismo, excluyen el movimiento caótico, la inflexión naturalista, el exceso, la sinuosidad, la dualidad y la redundancia. Su estilo se describe con una larga lista de adjetivos: llano, simple, claro, pero también puro, elemental, esencial, minimalista y silencioso, relajado. Atributos que dibujan los estados de ánimo y las asociaciones mentales del visitante, sus sensaciones, sus expectativas ante una promesa de bienestar, de gracia y de austeridad. Un estilo riguroso pero perseguido con pragmática ductilidad, inspirándose libremente en una amplia reserva de recuerdos, de conocimientos y de experiencias que se traducen en elementos de arquitectura y de decoración, en combinaciones espaciales, en tipologías y técnicas compositivas. Para Van Duysen, el proyecto es el resultado de un proceso de progresiva depuración en que el material en bruto, una mezcla compleja de sugestiones, conocimientos y reminiscencias, se purifica y se ordena gradualmente hasta alcanzar un punto de equilibrio estable, geométrico y definitivo. La forma simple y esencial también se persigue tomando como modelo y citando arquitecturas simples y esenciales; por eso, entre sus realizaciones encontramos fragmentos y evocaciones de los maestros modernos que han practicado y fijado en imágenes indelebles la austera disciplina de la forma. Así reconocemos el espacio fluido del Raumplan de Adolf Loos; el volumen descompuesto en planos libres en la forma originaria de Gerrit Rietveld y en la forma sublimada de Mies van der Rohe; la ventana corrida recortada sobre el plano perfecto de Garches y Poissy de Le Corbusier; el racionalismo melódico de Aalto, las netas paredes blancas del modernismo radical de los años veinte, los espacios exteriores de puro volumen de Luis Barragán.
En el curso de los últimos treinta años, la herencia moderna ha sido objeto de múltiples relecturas, y sigue siendo el bagaje compartido por un amplio espectro de experiencias diversas. La primera discontinuidad crítica, una distancia y, a la vez, un retorno a los lugares de lo moderno, puede atribuirse tal vez a las interpretaciones conceptuales de los norteamericanos dirigidos por Peter Eisenman, con los mejores resultados profesionales en la obra de Richard Meier. Hoy, superado el modelo analítico de matriz estructuralista y lingüística, prevalecen relecturas empíricas y fenomenológicas, donde los elementos de lo moderno retornan como puras formas definitivamente desmarcadas de las premisas ideológicas y tecnológicas que las habían generado. En esta traducción de lo moderno a su imagen ha jugado un papel importante, de rompehielos Tadao Ando, quien ha reinterpretado el estilo lecorbuseriano en clave mitológica y poética, superponiendo el purismo europeo a la tradición zen de Extremo Oriente. Posteriormente, han aparecido nuevos personajes animados por objetivos y técnicas diferentes, como David Chipperfield y Steven Holl, protagonistas de una trayectoria distinta y original. Las experiencias de Ando, Chipperfield, Holl y otros muchos protagonistas de los años ochenta y noventa, han producido una serie de obras significativas que han contribuido de forma decisiva a mirar de forma más fría, y a la vez más partícipe, las obras y la herencia de la modernidad en su conjunto. La parábola de este movimiento neomoderno ha tenido consecuencias importantes en el gusto difuso, y ha ido acompañada de una versión glamurosa, dedicada sobre todo a los interiores, donde se ha implantado una fuerte connotación minimalista. Esta línea, que tiene a sus protagonistas en los ingleses John Pawson y Claudio Silvestrin, ha abandonado el terreno de los ejercicios de estilo sobre la partitura moderna, y ha puesto en contacto directo las enseñanzas del minimal art norteamericano con sus efectos y repercusiones en el terreno del diseño y de la moda.

Del minimalismo al site specific

Van Duysen sigue e interpreta un recorrido de simplificación, de reducción de la inevitable complejidad del organismo arquitectónico al esquema geométrico elemental y a la desnuda consistencia de los materiales. La complejidad, la pluralidad y la naturaleza heterogénea de la arquitectura se convierten, en el estilo de Van Duysen, en un obstáculo que hay que superar, en una ecuación llena de incógnitas que hay que resolver y disolver en la identidad tautológica. Como en el célebre "una rosa es una rosa" de Gertrude Stein, para Van Duysen una escalera es una escalera, una ventana es una ventana y sólo una ventana. La consecuencia de esta actitud es una objetivación del espacio y una comprensión del significado de las formas, de los signos que tienden a coincidir consigo mismos: por ejemplo, una pared es sólo una pared, y el tratamiento a la que es sometida, el grano o el color, no hacen más que confirmar que es una pared. Por eso, el proceso de reducción y de simplificación de la forma de cada elemento se detiene siempre, sin superarlo, en el límite de la no forma, y encuentra la propia figura en la representación de esta tensión no resuelta, de esta presencia que se consume hasta reducirse a su propio esqueleto, a su propia sombra. Los elementos arquitectónicos y decorativos se presentan entonces como residuos, y su fuerza expresiva procede del hecho de haber opuesto resistencia y de haber logrado sobrevivir al proceso de reducción, y por tanto, de ser residuos no eliminables, restos estabilizados y definitivamente sustraídos a la desaparición. El proceso de reducción, aplicado con una objetividad aparentemente implacable, crea un vacío, un espacio teóricamente puro y neutral donde todos los elementos se presentan como individualidades separadas y autónomas que entablan un diálogo a distancia. Alejarse, tomar distancias, hacer perceptible el vacío y, a la vez, reducir toda presencia al umbral de la ausencia, de la desaparición; tal vez sean éstos los principios y las intenciones que caracterizan de forma más precisa y original la arquitectura de Van Duysen.
Más información
Editorial David N. Buck
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 5 ene 2001
Fecha de tirada 5 ene 2001
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