¿Qué es el diseño gráfico? 2

Manual de diseño

¿Para qué sirve el diseño gráfico? ¿Es posible seguir preguntándose hoy día si tiene una función específica?

Como forma de comunicación humana que se inmiscuye en todos los aspectos de la vida social, el diseño gráfico es una herramienta útil y compleja conectada a múltiples elementos que se están demostrando fundamentales para la producción cultural, tanto de ámbito global como local, en la actualidad: sostenibilidad, ética, identidad, tecnología, interdisciplinaridad, comunicación multimedia.

Este libro evita cuidadosamente ofrecer respuestas simplistas a estos interrogantes y aborda las cuestiones de mayor actualidad e impacto de esta disciplina. A través de una investigación en la que intenta desentrañar cuáles son las claves de un diseño de éxito, cómo funciona, y cómo comunica su mensaje a un público objetivo, ¿Qué es el diseño gráfico? 2 analiza los diversos papeles que los diseñadores gráficos pueden jugar hoy en día y, al mismo tiempo, muestra ejemplos sorprendentes y brillantes de algunos de los diseñadores y estudios más vanguardistas del mundo.

Descripción técnica del libro:

17 x 22 cm
256 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425221453
Rústica
2007
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¿Para qué sirve el diseño gráfico? ¿Es posible seguir preguntándose hoy día si tiene una función específica?

Como forma de comunicación humana que se inmiscuye en todos los aspectos de la vida social, el diseño gráfico es una herramienta útil y compleja conectada a múltiples elementos que se están demostrando fundamentales para la producción cultural, tanto de ámbito global como local, en la actualidad: sostenibilidad, ética, identidad, tecnología, interdisciplinaridad, comunicación multimedia.

Este libro evita cuidadosamente ofrecer respuestas simplistas a estos interrogantes y aborda las cuestiones de mayor actualidad e impacto de esta disciplina. A través de una investigación en la que intenta desentrañar cuáles son las claves de un diseño de éxito, cómo funciona, y cómo comunica su mensaje a un público objetivo, ¿Qué es el diseño gráfico? 2 analiza los diversos papeles que los diseñadores gráficos pueden jugar hoy en día y, al mismo tiempo, muestra ejemplos sorprendentes y brillantes de algunos de los diseñadores y estudios más vanguardistas del mundo.


Índice de contenidos:


Temas
         ¿Para qué sirve el diseño gráfico?
         Estar aquí: tendencias locales en diseño gráfico
         Diseño y colaboración interdisciplinares
         El diseñador como autor, editor, productor, comisario y empresario
         Diseño de protesta
         Sostenibilidad
         Artesanía y complejidad
         El diseño gráfico es para las personas


Anatomía
         Anatomía
         Tipografía experimental
         Créditos cinematográficos
         Visualizar la música
         Diseño para televisión
         Diseño de audio
         Diseño de juegos
         Señalética
         Diseño editorial
         Diseño de libros
         Diseño de información
         Diseño interactivo
         Diseño de identidad corporativa
         Publicidad
         Diseño de tipos
         Escritura
         Diseño de software
         Mise en scène
Portfolios
         Portfolios
         Kerr|Noble
         Vince Frost
         COMA
         deValence
         Martin Woodtli
         Clarissa Tossin
         Radovan Jenko
         barbara says
         Base
         ORG
         Wieden+Kennedy
         LUST
         Frédéric Teschner
         Open
         John Morgan

Etcétera
         Bibliografía
         Glosario
         Índice alfabético
         Créditos


Texto de la introducción:

¿Para qué sirve el diseño gráfico? Empezaremos por abordar esta cuestión en sentido amplio. El diseño gráfico es una clase de lenguaje que sirve para comunicar. Se emplea para hablar a alguien sobre algo que quiere, o que tú crees que quiere, o que otra persona piensa que quiere. Pero enseguida las cosas entran en una espiral de complejidad.

Ésta es una cuestión interesante pero, en el fondo, bastante extraña. Podemos terminar abruptamente la conversación introduciendo la coletilla ‘en cualquier caso’, o tratar de enumerar todos los elementos y efectos que genera el diseño gráfico, y acabar con un proyecto de catalogación entre manos que parecerá salido de una narración de Jorge Luis Borges.

Se podría empezar haciendo una lista más específica, por ejemplo: el diseño gráfico sirve para vender cosas e ideas, producir dinero o reforzar objetivos políticos; pero entonces se hará evidente que también es útil para criticar tales comportamientos. Aclara las cosas -incluso salva vidas-, pero también enriquece nuestras vidas diarias con complejidad, matices y sutileza. Ayuda a las personas a encontrar su camino y a comprender datos, pero también les lleva a perderse en nuevas ideas, fantásticas narrativas o paisajes, y a poner en cuestión toda información que se presente. El diseño gráfico se inmiscuye en todos los aspectos de la vida social. Desde las señales que indican a los conductores que tienen que parar en los cruces o la etiqueta con información nutricional que indica claramente a un consumidor cuánto colesterol contiene un artículo alimentario, hasta la secuencia de créditos que captura de forma gráfica el ambiente y los temas de una película y favorece la credulidad de los espectadores. Por su mera diversidad, y por su omnipresencia -al igual que por sus inherentes contradicciones-, los productos y los resultados del diseño gráfico se resisten a dejarse acotar en una lista susceptible de análisis.

La idea misma de que el diseño gráfico tenga una finalidad, o sea para algo, en el contexto de la sociedad de principios del siglo XXI, resulta anacrónica. Parece provenir de una era en la que era posible sostener una ideología, creer en verdades fundamentales, y proclamar manifiestos. En las primeras décadas del siglo XX, muchos diseñadores por toda Europa, y más tarde en Estados Unidos, asumieron los principios de la modernidad. Creyeron que era su deber -su deber moral- poner la energía del diseño al servicio de los impulsos de cambio político y social. Crearon sistemas de comunicación como los alfabetos de caja baja y de palo seco, con la esperanza de que llegasen a ser comprendidos universalmente y, por lo tanto, mejorasen las relaciones internacionales. Se expresaron mediante un lenguaje gráfico orientado hacia el futuro que incluía el fotomontaje, los ‘tipofotos’ y la composición asimétrica, y no por el atractivo estético de estos elementos; esta elección partía directamente de su convencimiento de tenían una misión que cumplir. Los manifiestos, los escritos y la obra de aquellos integrantes de la modernidad pusieron de relieve un papel nuevo y duradero para el diseño gráfico en cuanto medio cuya formación estuvo vinculada a las revoluciones políticas de las primeras décadas del siglo XX y como herramienta cuyo propósito era el avance social.

Durante la II Guerra Mundial y la posguerra, el diseño gráfico, al menos en Europa y Estados Unidos, desempeñó un papel claro e intencional: proporcionar propaganda, camuflaje y diseño de información a las fuerzas armadas y a los civiles en nombre de los gobiernos. En el Reino Unido, muchos diseñadores tuvieron que ver con los diversos esfuerzos realizados por el país para reconstruir los servicios públicos y mejorar la calidad de vida. Por ejemplo, Tom Eckersley, un diseñador de carteles británico que dibujó mapas para la Royal Air Force durante la II Guerra Mundial, realizó numerosos carteles durante los años cuarenta y cincuenta en los que se promovían el bienestar y la seguridad de los obreros. F. H. K. Henrion, un diseñador alemán que emigró a Gran Bretaña en 1939, diseñó campañas sobre salud y racionamiento para el Ministerio de Información británico. Y Abram Games, que más tarde diseñaría la identidad del Festival of Britain y de la BBC -que marcaron toda una era en diseño-, desarrolló sus habilidades como diseñador mientras realizaba para el Ministerio de Defensa los carteles del Auxiliary Training Service (ATS). De entre aquellos carteles, el más memorable es el titulado Your Talk May Kill your Comrades (Tus palabras pueden matar a tus camaradas), que representa la transformación de las palabras de un soldado, surgidas en espiral desde su boca abierta, en una bayoneta sangrienta que rasga los cuerpos de otros tres soldados.

En Estados Unidos, Charles Coiner diseñó el símbolo del Águila Azul para la National Recovery Administration -la agencia federal creada para potenciar la recuperación industrial y combatir el desempleo durante el gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt- y durante la II Guerra Mundial diseñó carteles, por encargo del Ministerio de Información Bélica, destinados a promover el aumento de la productividad de los obreros y del ahorro. Esta estrecha relación entre el diseño y las políticas sociales progresistas de los gobiernos, los servicios públicos e incluso las empresas más importantes de la época continuó hasta mucho después de la posguerra.

No obstante, en la sociedad descentralizada de hoy en día, la responsabilidad del cambio social y el progreso ha recaído en los individuos y los grupos pequeños, las organizaciones sin ánimo de lucro y las publicaciones. En consecuencia, los mensajes son más numerosos y complejos. Muchos diseñadores tienen motivaciones políticas, por supuesto, y trabajan sin darse publicidad para un sinnúmero de causas sociales, pero, tal como ha subrayado el crítico de diseño Rick Poynor, ‘los diseñadores expresan inevitablemente los valores de su tiempo. Y los valores de hoy en día no tienen que ver ante todo con la responsabilidad social’.

Entre los aspectos que preocupan a los diseñadores contemporáneos se cuentan el de mantenimiento de una distancia desapasionada e irónica respecto a su tema de trabajo y la celebración de fenómenos como lo cotidiano, la ambigüedad, la complejidad e incluso la ausencia. También es evidente que estamos asistiendo al cuestionamiento enérgico de un modelo de comunicación, tradicionalmente muy respetado, en el que el diseñador se sitúa como autor, divulgador o generador de mensajes y el público como receptor o consumidor pasivo de tales mensajes.

El diseño gráfico sirve para comunicarse con las personas: audiencias, espectadores, lectores, usuarios, receptores, visitantes, participantes, interactores, jugadores, transeúntes, miem-bros del público, comunidades, habitantes, consumidores, suscriptores y clientes. Nuestro encuentro con el diseño gráfico se produce como parte de un grupo: un grupo pequeño, como una comunidad local o un grupo con un interés común particular, o un grupo grande, como la población y los consumidores en un ámbito global. El grado en el que los diseñadores se implican con estas personas -sus públicos- puede diferir sustancialmente. Algunos no prestan ninguna atención al público y diseñan para sí mismos. Otros diseñan para otros diseñadores. Otros diseñan para el concepto que el cliente tiene del público en cuestión. Otros averiguan quiénes serán los receptores de su trabajo y qué es lo que les gusta, y a veces incluso los invitan a colaborar en la elaboración de la obra. En las páginas de este libro conoceremos a diseñadores de todos estos campos y, a través de su trabajo y de sus propuestas teóricas, examinaremos las cuestiones clave para el diseño actual y-lo que es aún más importante- para quienes trabajan a diario en el ámbito del diseño.

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL
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Editorial David N. Buck
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Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 ene 2007
Fecha de tirada 1 ene 2007
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