Minimalismos

En los últimos años, términos como pureza geométrica, precisión técnica, depuración ornamental y abstracción han sido y son frecuentemente resumidos en una sola palabra: minimalismo. Este libro establece la posible genealogía de un concepto -entre el arte y la arquitectura- cuya fortuna en el lenguaje cotidiano trasciende cualquier disciplina. Después de reseñar el trabajo de los escultores minimalistas surgidos en los años sesenta (Donald Judd, Carl Andre, Sol LeWitt o Robert Morris), en estas páginas se repasa la austeridad racionalista de arquitectos como Adolf Loos y, sobre todo, Mies van der Rohe. Partiendo de esta base, minimalismos se dedica fundamentalmente a presentar los ejemplos arquitectónicos recientes (de Herzog & de Meuron, Peter Zumthor o John Pawson) que, conjugando las formas más depuradas del movimiento moderno con la técnica y los materiales más avanzados, han contribuido a la difusión de una estética y de una palabra convertidas en un signo de los tiempos.

Descripción técnica del libro:

20 x 12 cm
144 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425217869
Rústica
2001
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En los últimos años, términos como pureza geométrica, precisión técnica, depuración ornamental y abstracción han sido y son frecuentemente resumidos en una sola palabra: minimalismo. Este libro establece la posible genealogía de un concepto -entre el arte y la arquitectura- cuya fortuna en el lenguaje cotidiano trasciende cualquier disciplina. Después de reseñar el trabajo de los escultores minimalistas surgidos en los años sesenta (Donald Judd, Carl Andre, Sol LeWitt o Robert Morris), en estas páginas se repasa la austeridad racionalista de arquitectos como Adolf Loos y, sobre todo, Mies van der Rohe. Partiendo de esta base, minimalismos se dedica fundamentalmente a presentar los ejemplos arquitectónicos recientes (de Herzog & de Meuron, Peter Zumthor o John Pawson) que, conjugando las formas más depuradas del movimiento moderno con la técnica y los materiales más avanzados, han contribuido a la difusión de una estética y de una palabra convertidas en un signo de los tiempos.




Contenidos:

1. Minimalismos ¿un signo de los tiempos?

2. Un arte intransitivo

3. El grado cero de la arquitectura

4. Una arquitectura minimalista

5. Créditos fotográficos

En los últimos años, términos como pureza geométrica, precisión técnica, esencialidad estructural, repetición de elementos y materiales, abstracción y depuración ornamental han sido y son frecuentemente resumidos en -cuando no identificados con- una sola palabra cuya fortuna en el lenguaje cotidiano ha ido más allá de su propia definición: minimalismo.

Partiendo de esta realidad, este ensayo ampliamente ilustrado establece la posible genealogía de un concepto -entre el arte y la arquitectura- cuya fortuna en el lenguaje cotidiano trasciende cualquier disciplina.

Más de treinta años después del nacimiento del minimalismo escultórico en Estados Unidos, movimiento representado por artistas como Donald Judd, Dan Flavin, Eva Hesse, Carl Andre, Sol LeWitt o Robert Morris, se ha pasado en todo el mundo de el minimal a lo minimal, ya se hable de música, literatura, danza, diseño o arquitectura. Lo que antes era austero, sencillo o sobrio hoy es minimalista, o minimal, por usar el afortunado término anglosajón.

Alcanzar la máxima expresividad a través de la mínima expresión se ha convertido en la meta de los creadores de las más diversas disciplinas. "Que lo sencillo impacte -dice el arquitecto suizo Peter Zumthor- habla del exceso de ruidos que ha invadido nuestros paisajes". Efectivamente, en un tiempo saturado de imágenes, formas y sonidos, reducir, depurar, filtrar terminan siendo los gestos más elocuentes. Cuando la ausencia puede ser la forma más rotunda de presencia, dejar de hacer algo llega a convertirse en un gesto afirmativo. En ocasiones, incluso, no se trata ya de restar, sino de no sumar. "Si mi obra es reduccionista es porque no tiene los elementos que la gente piensa que deberían estar en ella. Pero tiene otros que me gustan", decía Donald Judd, para el que, además, el minimalismo es menos un sistema que una actitud global, una forma de ver el mundo.

Por otra parte, igual que cada movimiento produce sus descendientes, también podría decirse que crea, aunque parezca paradójico, sus precedentes. Desde esta perspectiva, uno de los más rigurosos minimalistas del siglo habría sido un arquitecto cuya muerte coincide casi con el nacimiento de la tendencia: Mies van der Rohe. Es cierto que entre los postulados del movimiento moderno estaban la esencialidad geométrica y la ausencia de ornamento, pero también es cierto que la austera radicalidad formal y el uso de los materiales de arquitectos actuales como Tadao Ando, Herzog & de MeuronJohn Pawson, Wiel Arets, Dominique Perrault o el propio Zumthor han separado aún más a Mies del funcionalismo de los que fueran sus contemporáneos para colocarlo como precursor indiscutible de parte de la arquitectura de hoy día.

En cierto modo, la mezcla de humildad ascética y soberbia aristocrática que confluye en la actitud minimalista no es más que una de las muchas contradicciones con que viene teñida una postura en principio tan clara. Otra, y no la menor, sería la paradoja de que la economía de medios no siempre se traduzca en economía de presupuestos, más bien al contrario. La pureza total de formas y materiales requiere muchas veces materias primas nobles o nacidas con la última tecnología y el trabajo de artesanos que garanticen la perfección de los acabados. En este sentido, el minimalismo arquitectónico -contando con que pocos se sentirían representados por esa etiqueta, como por cualquier otra- sería una especie de movimiento moderno sublimado en lo formal que traiciona el criterio de economía de materiales, tiempo y esfuerzo defendido desde principios de siglo.

La última paradoja, finalmente, estaría en comprobar cómo las formas en principio más neutras y, por tanto, anónimas, sin estilo, terminan convirtiéndose en las más acusadas e inconfundibles. En el fondo, nada hay tan reconocible como un cubo de acero galvanizado de Donald Judd o un interior inmaculadamente blanco de John Pawson.

Sea como fuere, la identificación entre sencillez y minimalismo, como toda generalización, desborda sus propias contradicciones y desborda a las artes y a los artistas.

El tiempo dirá si no se trata más que del penúltimo disfraz ostentoso que la tecnología o la artesanía regalan a la modernidad arquitectónica, o de un verdadero signo y estilo de estos tiempos llamado a sobrevivir a los estilos y a los propios tiempos.

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Editorial David N. Buck
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 ene 2001
Fecha de tirada 1 ene 2001
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