¡Contra!

Este libro explora la oposición formulada exclusivamente mediante imágenes. A través de los 150 pictogramas recopilados vemos cómo todo tipo de colectivos de ciudadanos, partidos políticos o grupos activistas expresan su disconformidad ante abusos o comportamientos que consideran dañinos.
La serie "Rutas por la iconosfera", de la que ¡CONTRA! forma parte, constituye una pequeña enciclopedia de la comunicación mediante signos en el mundo contemporáneo.

Descripción técnica del libro:

14 x 14 cm
374 páginas
Español, Inglés, Portugués
ISBN/EAN: 9788425215452
Rústica
2004
Visa Mastercard PayPal
Este libro explora la oposición formulada exclusivamente mediante imágenes. A través de los 150 pictogramas recopilados vemos cómo todo tipo de colectivos de ciudadanos, partidos políticos o grupos activistas expresan su disconformidad ante abusos o comportamientos que consideran dañinos.
La serie "Rutas por la iconosfera", de la que ¡CONTRA! forma parte, constituye una pequeña enciclopedia de la comunicación mediante signos en el mundo contemporáneo.

Introducción
Repertorio
Apéndice
Introducción (extracto)

UN UNIVERSO DE OPOSICIONES
Las pintadas callejeras, los carteles, los panfletos, son la expresión más clásica de la oposición al poder. No los hay en todos los barrios de las ciudades: sólo en los más populares; ni tampoco en las calles de todos los países: en las dictaduras, brigadas especiales de limpieza madrugan para que los ojos de los ciudadanos no se encuentren expresiones de descontento.
En el comienzo eran consignas, frases incendiarias, declaraciones. Pero desde hace varias décadas los descontentos se han apropiado de los modos gráficos de prohibición que el poder emite constantemente, y los utilizan para rechazar lo que no les gusta.
Junto a ellos también se han hecho imagen los procedimientos más violentos de rechazo, y han creado un lenguaje gráfico propio, hecho de golpes, insultos o amenazas... Es la guerra de las imágenes, y en ocasiones puede llenar las calles de una ciudad.
Una antigua frase (que salta hace décadas de pared en pared) dice que los muros callarán cuando los hombres sean libres. Pero ahora no sólo hablan los muros y las imprentas, sino en gran medida la Red; y no sólo hablan con palabras, sino que cuentan con imágenes su descontento.

OPONERSE CON IMÁGENES
Este libro trata sobre la forma en que se puede expresar con imágenes la oposición a algo. En ello está claro que hay dos problemas: cómo representar ese algo, y cómo expresar la oposición a ello.
La prohibición o la recomendación negativa (que abordamos en nuestro libro ¡No!) proviene de quien tiene autoridad sobre el receptor: "No entre con comida" en un salón de actos (N331). Cuando la negación viene de quien carece de esta autoridad estamos ante un enunciado de oposición. Si el objeto de la prohibición eran acciones concretas, la oposición afecta más bien a categorías: instituciones, prácticas o incluso personas significativas. La oposición puede alzarse contra algo concreto (un túnel 4, el funcionamiento de ciertos semáforos 7, ...), pero con mucha más frecuencia se convierte en un enunciado ideológico.
En la oposición, el emisor comunica al receptor -sobre quien no tiene autoridad- que se opone a una cierta persona, institución o práctica, porque de ella se derivan consecuencias indeseadas para quien emite el mensaje (las flechas plenas). Pero es frecuente que haya también un segundo nivel (flechas punteadas): la petición de que el receptor haga lo propio ("oponte a..."), y la implicación de que si no lo hace habrá consecuencias indeseadas (para el receptor). Este aspecto de proselitismo o transmisión ideológica -pasar del "me opongo" al "oponte"- está muchas veces presente en este terreno.
Como ocurría también con la prohibición/recomendación negativa, el acto enunciativo completo: "Me opongo [oponte] a X, porque tiene malas consecuencias" se suele reducir a sólo la primera o sólo la segunda parte. Esta reducción de todo un complejo causa-efecto a sólo una de sus partes recibe el nombre técnico de sinécdoque, como en este signo de oposición a las autopistas (6):
La segunda parte (que podría ser "porque destruyen el medio ambiente", por ejemplo) no se ha expresado. Está claro que esta supresión puede causar problemas en un contexto que, como la oposición por motivos ideológicos, es especialmente resbaladiza.
También existe la forma opuesta: mostrar las consecuencias sin mencionar la acción que las origina (18):
La primera parte ("No al almacenamiento de materiales tóxicos") ha quedado implícita.
La presentación de los efectos negativos (el vertido de productos tóxicos), como medio para evitar que se produzcan las causas (su almacenamiento), se conoce como advertencia. Ella será objeto de otro libro, pero aquí hemos reunido algunos ejemplos de su uso con fines de oposición (en el índice final estos casos se recuperarán bajo el epígrafe advertencia).
Cuando constituye una oposición el signo se debe leer en imperativo: "¡La televisión, a la basura!" (60). Cuando constituye una advertencia la lectura es en indicativo: "El voto va al váter" [= no sirve para nada, 61].
Por último, hay casos que combinan ambos procedimientos 2:
En el índice final recogeremos estos casos bajo el nombre de oposiciones advertidas.
Cuando se traducen a palabras, los enunciados negativos se resuelven en fórmulas que van del relativamente neutro "¡No a...!", a expresiones más cargadas "¡Abajo...!", "Boicot a..." o directamente ofensivas "¡Al váter!", para terminar con las más taxativas: "Muerte a...".
Más información
Editorial David N. Buck
cubierta_descargable /uploader/a10d412c45f649a09064d1867809e308.jpg
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 mar 2004
Fecha de tirada 1 mar 2004
Escribe tu opinión
Estás opinando sobre:¡Contra!
Tu valoración