Usamos cookies en este sitio web para mejorar su experiencia de compra. Para cumplir con la normativa de privacidad, necesitamos tu consentimiento para almacenar cookies. Más información.
Chapas
Propagandísticas, militantes, decorativas, identitarias, humorísticas, intrigantes, sin duda atractivas, una chapa puede ser simplemente un complemento de moda o el vehículo perfecto para expresar tu postura política, tus preferencias culturales o tu personalidad.
Este libro es una muestra del mejor diseño de chapas actual que interesará por igual a diseñadores gráficos y de moda, ilustradores, artistas y a los amantes de estas redondas obras de arte en miniatura.
Descripción técnica del libro:
Propagandísticas, militantes, decorativas, identitarias, humorísticas, intrigantes, sin duda atractivas, una chapa puede ser simplemente un complemento de moda o el vehículo perfecto para expresar tu postura política, tus preferencias culturales o tu personalidad.
Este libro es una muestra del mejor diseño de chapas actual que interesará por igual a diseñadores gráficos y de moda, ilustradores, artistas y a los amantes de estas redondas obras de arte en miniatura.
|
Índice de contenidos: Decorativas Material promocional Packs Sitios web Arte |
|
Texto de la introducción: ‘Introducción El título original de este libro, Badge, Button, Pin, contiene las tres palabras que designan, en el Reino Unido y Estados Unidos, el objeto que en castellano llamamos ‘chapa’ o también ‘gafete’, según estemos en uno u otro lado del Atlántico. Llevar una chapa es desde hace tiempo un medio para comunicar gustos u opiniones personales tan dispares como que te encantan los White Stripes, eres miembro de Greenpeace, creciste con Barrio Sésamo, o apoyas algún lema como ‘Abajo los pantalones’ (¿quién podría culparte por ello?). ‘Para lo pequeñas que son, las chapas tienen un gran poder’, sostiene Darren Firth, fundador de wearitwithpride.com, sitio web dedicado a las chapas. Firth abrió su web en 2003 al darse cuenta de que no existían lugares especializados en la venta de estos objetos y cansado de constatar la ‘clara falta de tiempo que se invierte en su diseño’. Hoy podemos encontrar en su web más de 170 chapas diseñadas por, entre otros, Büro Destruct, Jon Burgerman, David Horvath, Insect o Pixelsurgeon. Wear It With Pride [Vístela con orgullo] ha recibido más de 100.000 visitas en el último año, lo que demuestra el poder de atracción de las chapas. Pero, aunque hace apenas dos o tres años las chapas hayan vuelto a estar de moda, Firth insiste: ‘Hay un sector del público que siempre comprará chapas’. Sólo en el Reino Unido existen varios sitios web dedicados a ellas, creados no por coleccionistas de chapas históricas, sino por jóvenes creativos que quieren mostrar sus diseños. Basta con visitar Pinpops (www.pinpops.com), abierto y gestionado por Don Murphy, de TAK!, entusiasta de las chapas y de las pegatinas; Stereohype.com, donde se exhibe el trabajo de B.I.O. (By Invitation Only [Sólo con invitación]), cortesía de la pareja de diseñadores FL@33, o Prickie (www.prickie.com). Una multitud de diseñadores -entre ellos, Airside; Design Machine, de Alexander Gelman; o Build, de Michael C. Place- producen ahora chapas de su creación, del mismo modo que diseñan y crean camisetas. El fenómeno de las chapas empezó con la invención del celuloide. Las primeras chapas baratas fueron realizadas en 1896 por los fabricantes estadounidenses de materiales de promoción Whitehead & Hoag, una empresa de Nueva Jersey que acababa de descubrir un método de fabricar botones para la ropa. Consistía en envolver en tela una pieza redonda de metal y adherir ésta a la tela de modo que una pequeña argolla metálica pudiera engancharse a la parte trasera del ‘botón’ para sujetar y ajustar la tela. Ésta es la razón por la que, en los Estados Unidos, a las chapas pequeñas se las llama todavía buttons, ‘botones’. Durante el primer año de su existencia, se produjeron más de un millón de chapas con imágenes de estrellas del fútbol americano, actores y actrices y que se regalaban con los paquetes de cigarrillos. En la década de 1950, se hicieron populares en el Reino Unido las chapas que promocionaban campamentos de verano, cómics, clubes sociales y diversos productos. Los años sesenta vieron cómo las chapas se convertían en vehículo de eslóganes contra el sistema, mientras que durante los setenta fueron parte esencial de la explosión del punk, un movimiento que tenía tanto que ver con la moda como con la música. Mark Pawson, artista afincado en Londres y coleccionista de ‘objetos efímeros’, lleva veinte años dedicado al diseño de chapas . ‘A finales de los setenta y durante los primeros ochenta, Better Badges, la tienda de chapas de Caledonian Road, tenía siempre un anuncio en la contraportada de la revista musical NME’, recuerda. ‘Cada semana, el anuncio contenía una lista actualizada de las chapas en catálogo’. El sitio web de Pawson, www.mpawson.demon.co.uk, demuestra que su interés por las chapas viene de lejos. Sus colecciones artesanales se exponen en packs de cuatro, ‘para que parezcan más presentables’. Algunas de ellas se basan en un eslogan o están diseñadas a partir de símbolos o iconos populares, mientras que otras, por ejemplo, muestran motivos encontrados en envoltorios o en papeles japoneses de origami. Estas últimas representan, dice Pawson, ‘un paso hacia unas chapas más decorativas, más en la línea de la joyería’. ¿Qué opina Pawson del interés actual por las chapas? ‘Las mías todavía se venden bien’, afirma, ‘pero parece que cada vez más gente tiene su máquina de fabricar chapas. Una revista de tendencias organizó hace poco un concurso con el lema ‘gana tu máquina de hacer chapas’ en asociación con un fabricante de estas máquinas’. Aparte de su uso como accesorios decorativos y como vehículo para el apoyo de ideas políticas y sociales, la chapa tiene un potencial que puede resultar esencial en la publicidad y la venta, un hecho del que la industria musical se ha percatado hace bastante tiempo. Las chapas son baratas, fáciles de hacer y pueden venderse a un precio bajo con el resultado de proporcionar a una banda de presupuesto limitado el capital necesario para desarrollar una gira. Las organizaciones benéficas y las ONG también utilizan las chapas para conseguir ingresos. El éxito de campañas enteras puede residir en la capacidad que las chapas ofrecen de combinar la difusión de un mensaje y la generación de fondos. ‘El número de asociaciones benéficas que utilizan esta forma de publicidad es inmenso, como también lo es la cantidad de chapas que se fabrican para ellas (más de cien mil por remesa)’, dice Daniel Lyons, director gerente de la fábrica londinense de Rocket Badge, que se ha especializado en atender a estas asociaciones. Pero existen otros usos potenciales de las chapas que todavía están por explorar. ‘La vinculación de las chapas a las tecnologías poco costosas de almacenaje y transmisión de información hace que su futuro como herramientas de marketing sea brillante’, sostiene Lyons. Por ejemplo, en 2005 los diseñadores Jeremy Mac Lynn y Daniel Charny desarrollaron la dirección artística de Sharewearer, una chapa pensada para que quien la lleva pueda ser escuchado por personas que necesitan aparatos auditivos. Cuando la tecnología esté lista, las chapas permitirán transmitir a corta distancia la voz del portador a la persona elegida, evitando el ruido ambiental. Ian Wright ha estado trabajando durante años con las chapas como medio artístico. En mayo de 2006 se inauguró en la galería Christopher Henry de Nueva York su exposición Mass Production. Exponía cinco retratos de iconos de la cultura popular, cada uno de un tamaño de 1,20 por 1,60 metros, realizados con más de 2.500 chapas de 25 milímetros. Jugando con la idea de la imagen digital, las chapas se convirtieron en píxeles, a pesar del hecho de que algunas de ellas eran productos artesanales que habría costado un enorme esfuerzo realizar. Cada una de estas obras se tasó al nada desdeñable precio de 15.000 dólares. La clave de que la popularidad de las chapas sea perdurable reside en su adaptabilidad a diferentes proyectos. En realidad, la única limitación respecto a lo que se puede hacer con las chapas es la propia imaginación, y ésta es la razón por la que llevan tanto tiempo a nuestro alrededor y por la que seguirán siendo tan populares durante muchos años.’ Copyright del texto: sus autores Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL |
| Editorial | David N. Buck |
|---|---|
| cubierta_descargable | /uploader/8db0ec53bc3181454de20dc1cc76d500.jpg |
| Encuadernacion | Rústica |
| Fecha de edición | 1 jun 2007 |
| Fecha de tirada | 1 jun 2007 |