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Barcelona 1000 Graffitis
Esta publicación es un reportaje fotógráfico sobre el graffiti en Barcelona, ciudad convertida hoy en punto de encuentro y 'lienzo de hormigón' para graffiteros de todo el mundo. Junto a las 1000 fotografías realizadas por Rosa Puig Torres, la edición de Barcelona 1000 Graffitis incluye un DVD elaborado por Julián Álvarez y con música inédita de Alberto G. Demestres.
La obra tiene como elemento aglutinador y protagonista la manifestación cultural más evidente de la Barcelona actual: los graffitis. La autora de las fotografías, Rosa Puig, ha plasmado escenas de interés estético, centradas algunas de ellas en un componente concreto (bicicleta, mobiliario urbano, residuos…) y otras, en el entorno o en personas. Todos ellos, elementos que se funden con el graffiti o el muro. 'He querido mostrar escenas interesantes para una foto-fija. La fusión de la imagen con la pared, o con los desperfectos de ésta, despiertan en mí una necesidad de preservar la memoria visual', comenta Puig.
Por su parte, Julián Álvarez ha realizado un vídeo en soporte DVD, en el que el artista a modo de observador privilegiado no toma partido por ninguno de los 1000 graffitis expuestos. Según sus propias palabras, el sentido del DVD es ver 'cómo las imágenes se suceden ininterrumpidamente, de derecha a izquierda, con la misma cadencia, para reflejar un travelling que delega en el espectador la responsabilidad de valorar el interés de las imágenes'.
La música, compuesta especialmente para acompañar la obra, se aleja de los tópicos más afines al graffiti como son las manifestaciones musicales más próximas al hip hop o al rap. El autor musical, Alberto G. Demestres, renuncia con ello a subrayar las imágenes y su pretensión es aportar 'paisajes sonoros musicalmente estructurados para crear tensión, relax y clímax', destaca.
Estructura de la obra
Barcelona 1000 Graffitis está prologado por Josep Maria Català, profesor de estética de la imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). El libro empieza con textos de Julián Álvarez y Rosa Puig en los que explican la génesis del proyecto y su justificación.
En Barcelona 1000 graffitis se documenta la gran diversidad de graffitis esparcidos por la ciudad, motivo de asombro y admiración para unos, de preocupación para las autoridades y de desesperación para los propietarios de las fachadas invadidas con nocturnidad y alevosía.
Los graffitis recogidos en este libro se encuentran en diferentes zonas de la ciudad -desde muy céntricas hasta lugares periféricos- y presentan temas y tonos muy diversos -poéticos, reivindicativos, rupturistas- de forma que compiten con la característica contaminación visual urbana y contribuyen a enriquecer su paisaje.
Las fotografías reflejan la mirada sorprendida de su autora, a la vez cautivada por estas 'piezas gráficas' que, en sus palabras, 'arrancaría de las paredes para colgar en mi casa'.
El libro cierra con una relación de los autores de los graffitis y de las calles en las que se han tomado las fotografías.
La obra tiene como elemento aglutinador y protagonista la manifestación cultural más evidente de la Barcelona actual: los graffitis. La autora de las fotografías, Rosa Puig, ha plasmado escenas de interés estético, centradas algunas de ellas en un componente concreto (bicicleta, mobiliario urbano, residuos…) y otras, en el entorno o en personas. Todos ellos, elementos que se funden con el graffiti o el muro. 'He querido mostrar escenas interesantes para una foto-fija. La fusión de la imagen con la pared, o con los desperfectos de ésta, despiertan en mí una necesidad de preservar la memoria visual', comenta Puig.
Por su parte, Julián Álvarez ha realizado un vídeo en soporte DVD, en el que el artista a modo de observador privilegiado no toma partido por ninguno de los 1000 graffitis expuestos. Según sus propias palabras, el sentido del DVD es ver 'cómo las imágenes se suceden ininterrumpidamente, de derecha a izquierda, con la misma cadencia, para reflejar un travelling que delega en el espectador la responsabilidad de valorar el interés de las imágenes'.
La música, compuesta especialmente para acompañar la obra, se aleja de los tópicos más afines al graffiti como son las manifestaciones musicales más próximas al hip hop o al rap. El autor musical, Alberto G. Demestres, renuncia con ello a subrayar las imágenes y su pretensión es aportar 'paisajes sonoros musicalmente estructurados para crear tensión, relax y clímax', destaca.
Estructura de la obra
Barcelona 1000 Graffitis está prologado por Josep Maria Català, profesor de estética de la imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). El libro empieza con textos de Julián Álvarez y Rosa Puig en los que explican la génesis del proyecto y su justificación.
En Barcelona 1000 graffitis se documenta la gran diversidad de graffitis esparcidos por la ciudad, motivo de asombro y admiración para unos, de preocupación para las autoridades y de desesperación para los propietarios de las fachadas invadidas con nocturnidad y alevosía.
Los graffitis recogidos en este libro se encuentran en diferentes zonas de la ciudad -desde muy céntricas hasta lugares periféricos- y presentan temas y tonos muy diversos -poéticos, reivindicativos, rupturistas- de forma que compiten con la característica contaminación visual urbana y contribuyen a enriquecer su paisaje.
Las fotografías reflejan la mirada sorprendida de su autora, a la vez cautivada por estas 'piezas gráficas' que, en sus palabras, 'arrancaría de las paredes para colgar en mi casa'.
El libro cierra con una relación de los autores de los graffitis y de las calles en las que se han tomado las fotografías.
Descripción técnica del libro:
29 x 21 cm
256 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425220227
Cartoné
2005
Esta publicación es un reportaje fotógráfico sobre el graffiti en Barcelona, ciudad convertida hoy en punto de encuentro y 'lienzo de hormigón' para graffiteros de todo el mundo. Junto a las 1000 fotografías realizadas por Rosa Puig Torres, la edición de Barcelona 1000 Graffitis incluye un DVD elaborado por Julián Álvarez y con música inédita de Alberto G. Demestres.
La obra tiene como elemento aglutinador y protagonista la manifestación cultural más evidente de la Barcelona actual: los graffitis. La autora de las fotografías, Rosa Puig, ha plasmado escenas de interés estético, centradas algunas de ellas en un componente concreto (bicicleta, mobiliario urbano, residuos…) y otras, en el entorno o en personas. Todos ellos, elementos que se funden con el graffiti o el muro. 'He querido mostrar escenas interesantes para una foto-fija. La fusión de la imagen con la pared, o con los desperfectos de ésta, despiertan en mí una necesidad de preservar la memoria visual', comenta Puig.
Por su parte, Julián Álvarez ha realizado un vídeo en soporte DVD, en el que el artista a modo de observador privilegiado no toma partido por ninguno de los 1000 graffitis expuestos. Según sus propias palabras, el sentido del DVD es ver 'cómo las imágenes se suceden ininterrumpidamente, de derecha a izquierda, con la misma cadencia, para reflejar un travelling que delega en el espectador la responsabilidad de valorar el interés de las imágenes'.
La música, compuesta especialmente para acompañar la obra, se aleja de los tópicos más afines al graffiti como son las manifestaciones musicales más próximas al hip hop o al rap. El autor musical, Alberto G. Demestres, renuncia con ello a subrayar las imágenes y su pretensión es aportar 'paisajes sonoros musicalmente estructurados para crear tensión, relax y clímax', destaca.
Estructura de la obra
Barcelona 1000 Graffitis está prologado por Josep Maria Català, profesor de estética de la imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). El libro empieza con textos de Julián Álvarez y Rosa Puig en los que explican la génesis del proyecto y su justificación.
En Barcelona 1000 graffitis se documenta la gran diversidad de graffitis esparcidos por la ciudad, motivo de asombro y admiración para unos, de preocupación para las autoridades y de desesperación para los propietarios de las fachadas invadidas con nocturnidad y alevosía.
Los graffitis recogidos en este libro se encuentran en diferentes zonas de la ciudad -desde muy céntricas hasta lugares periféricos- y presentan temas y tonos muy diversos -poéticos, reivindicativos, rupturistas- de forma que compiten con la característica contaminación visual urbana y contribuyen a enriquecer su paisaje.
Las fotografías reflejan la mirada sorprendida de su autora, a la vez cautivada por estas 'piezas gráficas' que, en sus palabras, 'arrancaría de las paredes para colgar en mi casa'.
El libro cierra con una relación de los autores de los graffitis y de las calles en las que se han tomado las fotografías.
La obra tiene como elemento aglutinador y protagonista la manifestación cultural más evidente de la Barcelona actual: los graffitis. La autora de las fotografías, Rosa Puig, ha plasmado escenas de interés estético, centradas algunas de ellas en un componente concreto (bicicleta, mobiliario urbano, residuos…) y otras, en el entorno o en personas. Todos ellos, elementos que se funden con el graffiti o el muro. 'He querido mostrar escenas interesantes para una foto-fija. La fusión de la imagen con la pared, o con los desperfectos de ésta, despiertan en mí una necesidad de preservar la memoria visual', comenta Puig.
Por su parte, Julián Álvarez ha realizado un vídeo en soporte DVD, en el que el artista a modo de observador privilegiado no toma partido por ninguno de los 1000 graffitis expuestos. Según sus propias palabras, el sentido del DVD es ver 'cómo las imágenes se suceden ininterrumpidamente, de derecha a izquierda, con la misma cadencia, para reflejar un travelling que delega en el espectador la responsabilidad de valorar el interés de las imágenes'.
La música, compuesta especialmente para acompañar la obra, se aleja de los tópicos más afines al graffiti como son las manifestaciones musicales más próximas al hip hop o al rap. El autor musical, Alberto G. Demestres, renuncia con ello a subrayar las imágenes y su pretensión es aportar 'paisajes sonoros musicalmente estructurados para crear tensión, relax y clímax', destaca.
Estructura de la obra
Barcelona 1000 Graffitis está prologado por Josep Maria Català, profesor de estética de la imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). El libro empieza con textos de Julián Álvarez y Rosa Puig en los que explican la génesis del proyecto y su justificación.
En Barcelona 1000 graffitis se documenta la gran diversidad de graffitis esparcidos por la ciudad, motivo de asombro y admiración para unos, de preocupación para las autoridades y de desesperación para los propietarios de las fachadas invadidas con nocturnidad y alevosía.
Los graffitis recogidos en este libro se encuentran en diferentes zonas de la ciudad -desde muy céntricas hasta lugares periféricos- y presentan temas y tonos muy diversos -poéticos, reivindicativos, rupturistas- de forma que compiten con la característica contaminación visual urbana y contribuyen a enriquecer su paisaje.
Las fotografías reflejan la mirada sorprendida de su autora, a la vez cautivada por estas 'piezas gráficas' que, en sus palabras, 'arrancaría de las paredes para colgar en mi casa'.
El libro cierra con una relación de los autores de los graffitis y de las calles en las que se han tomado las fotografías.
Índice de contenidos: Formas del inconsciente urbano (Josep María Català) Barcelona 1000 graffitis (Julián Álvarez García) Travelling Barcelona Graffitis (Julián Álvarez García) Escrito con fotografías (Rosa Puig Torres) Barcelona 1000 graffitis Autores con obra en Barcelona Localizaciones |
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Texto de la introducción: 'Formas del inconsciente urbano por Josep María Català, profesor de Estética de la Imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Uno de los fundamentos de todo aprendizaje visual debería ser la constatación de que no vemos tanto lo que queremos como lo que podemos ver, de acuerdo con el régimen visual que nos impone, por un lado, la sociedad y, por el otro, nuestra particular cultura. Ello explicaría cómo ha sido posible que una de las más interesantes manifestaciones estéticas de finales del siglo XX haya pasado desapercibida en gran parte para los receptores inmediatos de la misma, a pesar de haber estado presente de forma continuada ante sus ojos. Edgar Allan Poe ya nos advirtió, en uno de sus cuentos más famosos, La carta robada, que la mejor manera de esconder algo es dejarlo a la vista de todo el mundo: a buen seguro que así no lo verá nadie, convencidos como estarán todos de que lo importante no puede estar nunca en la superficie. Los graffitis han sido víctimas de este prejuicio al llevar el arte directamente a las calles de nuestras ciudades, cuyos habitantes sólo sabían ir a buscarlo al escondrijo de las galerías o los museos. Los muros de nuestras ciudades llevan años hablando a nuestros ojos y no hemos sido capaces de escucharlos. Me temo que ni siquiera los autores de la conmoción, los graffiteros, han llegado a comprender la mayoría de las veces el alcance de sus operaciones, lo cual puede que haya acabado siendo una virtud, ya que quizá uno de los factores que más contribuye a la vitalidad del fenómeno, y, por consiguiente, a su trascendencia, sea el hecho de que se trata de una forma estética cuya espontaneidad no se deja atrapar fácilmente por las redes del arte contemporáneo. Siempre resultará difícil convencer a los vecinos de un barrio, así como a determinados urbanistas y arquitectos de gusto recalcitrante, de que las coloridas floraciones que aparecen en los muros de sus calles son una muestra, eminente, de una vitalidad ciudadana que, por otro lado, disfrutan todos ellos sin demasiados remilgos. Se sabe, desde Baudelaire a Benjamin y Kracauer, que la ciudad moderna instauró un nuevo régimen perceptivo, acomodado a una ingente pluralidad de estímulos que nunca antes se habían ofrecido a los seres humanos con tanta intensidad y con un grado tal de acumulación. El fenómeno urbano moderno se inició principalmente en París y Berlín, en un período que va de mediados del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Y no porque no se diera en otras ciudades en la misma época o porque algunas de sus características no se pudieran encontrar en otras grandes urbes anteriores, sino porque en esos lugares hubo conciencia de la novedad y surgió un determinado tipo psico-social en consonancia, a la par que aparecía una estética, tildada de vanguardista, que daba cuenta de la nueva situación. Los nuevos ritmos vitales y perceptivos de entonces no han hecho sino acrecentarse y constituyen la normalidad de nuestros entornos vitales del presente. Es de esta normalidad, y no de la excepción vanguardista anterior, de la que surgen el graffiti y el graffitero o, lo que es lo mismo, una estética destilada directamente de los ritmos urbanos y un personaje que no se dedica a contemplar a distancia el bullicio ciudadano, como hacían antaño el dandi, el flaneur o algunos artistas de vanguardia, sino que está dispuesto a actuar sobre esas sensaciones, materializándolas mediante sus formas. De los muchos ritmos urbanos que configuran la cambiante faz de la ciudad, el graffiti tal vez no es el más acelerado –los transportes y los movimientos personales se llevan la palma en este aspecto–, pero sí que resulta el más rápido de entre los más estables. Las reformas urbanísticas o arquitectónicas pueden tardar años en realizarse y luego permanecen inalterables durante muchos más; en cambio, los graffiti varían con mayor o menor frecuencia, superponiéndose unos a otros o siendo borrados por los servicios de limpieza para despejar un muro que no tardará en ser trabajado de nuevo. Pero el fenómeno, la dinámica estética que aflora en las paredes de las ciudades posmodernas, en realidad es permanente, forma parte del paisaje urbano y nos recuerda que la ciudad está viva más allá de las ordenanzas municipales. Se trata de un arte ajeno a las galerías, excepto cuando alguno de sus practicantes, como el caso mítico de Basquiat, es tentado por ellas y abandona el circuito clandestino. Este trayecto desde la acción directa y el anonimato al mercado y la fama, que no es ni mucho menos frecuente, supone una trasgresión mucho mayor que la que se puede dar en el típico fenómeno que convierte en popular al artista desconocido. El artista que sale del anonimato no cambia sustancialmente el estilo de su obra, mientras que un graffitero que abandona los muros de la ciudad, deja atrás todo un mundo. No se puede transportar el graffiti a las galerías o a los museos, porque para ello habría que meter una ciudad entre cuatro paredes. El graffiti es el arte por antonomasia de la ciudad contemporánea, una forma artística que transforma los muros de la ciudad en receptáculos de sorprendentes metamorfosis formales. Es el arte de la palpitación urbana que, a partir de zonas periféricas, se va extendiendo poco a poco a todo el ámbito ciudadano en una proliferación que no deja de ser lógica, ya que su marginalidad inicial no es intrínseca, sino solamente táctica. Negar el graffiti significa negar la vida real de la ciudad en nombre de un racionalismo urbanístico de cortos vuelos y que, la mayoría de las veces, sólo ha sido capaz de producir horribles aglomeraciones arquitectónicas, barrios de ásperas construcciones en cuyas paredes aparecen, precisamente, las primeras manifestaciones del fenómeno. Por algo será. Con el graffiti, la pintura regresa a los muros, donde nació antes de convertirse en cuadro. El graffiti combina la escritura y la imagen como sólo los grandes maestros orientales de la caligrafía sabían hacer. A ello añade un gusto por el color y las formas que mezcla los trazos electrizantes del dadaísmo con los pálpitos luminosos del pop art y el cómic. Laten en el graffiti los efluvios de la considerada alta cultura, junto con la energía de aquellas manifestaciones populares a las que todavía miran por encima del hombro aquellos que no se inquietan demasiado por el hecho de que la vitalidad de la expresión artística se mida con los criterios del mercado de valores. Se mueve el graffiti en la dialéctica del interior y el exterior, siempre problemática en el arte y el urbanismo: el arte que vale la pena va dirigido a los interiores (con el peligro de convertirse en decoración); para el exterior se deja lo inclasificable, como ciertas esculturas, o lo que carece aparentemente de compromiso. El graffiti, por el contrario, se lanza no sólo a producir sus obras en el exterior, sino a estetizar lo que por su situación y textura parece refractario a toda estética. En este sentido, el graffiti es lo opuesto al museo. Basta darse una vuelta por los alrededores de algunos de ellos –pienso ahora concretamente en el MACBA– para darse cuenta de que esto es cierto. Aprender a mirar es, hoy en día, tan urgente como fue una vez aprender a leer, no porque este último aprendizaje haya dejado de ser importante, sino porque su intrínseca utilidad se deteriora en un universo cultural como el nuestro, en el que la visión se ha hecho compleja. En la actualidad, no hay educación posible de la mente que no pase por complementar el logos con la mirada, es decir, con la faceta instruida de la simple facultad de ver. Aunque, a veces, nuestra ceguera es tal que se hace necesario empezar por enseñarnos a ver. Pocos libros son capaces de cumplir con la tarea de enseñarnos a ver como prolegómeno de una reflexión ampliada, ya que la mayoría de los que lo pretenden lo hacen sumergiéndonos en la estructura del texto y, por tanto, dejando de lado la característica principal de la empresa, o bien, limitándose a contentarnos con una estética agradable y superficial. Por el contrario, este libro de Rosa Puig consigue de entrada arrancarnos de nuestra ceguera y mostrarnos la vitalidad de una forma expresiva que apenas si alcanzamos a ver y mucho menos a comprender, y ante la que reaccionamos generalmente con impaciencia: esto tienen en común al menos el graffiti y el arte más contemporáneo. El libro, convertido en realidad después de un encomiable y necesario trabajo de campo, tiene también la virtud de centrarse en el ámbito de una ciudad en concreto, Barcelona, con lo que cumple la función de mostrarnos la cualidad orgánica del fenómeno y su nexo con un ambiente urbano determinado: es decir, demuestra que el graffiti es el equivalente del latir visual de esa ciudad, la savia estética que la renueva constantemente. Por último, la voluntad sistematizadora del libro, ejercida sin ningún dogmatismo, logra instruirnos sobre las características esenciales del graffiti, sobre los pulsos estéticos a través de los que se desarrolla, sobre la mezcla de innovación y repetición que lo constituye. No es habitual encontrar en libros de este tipo una tan encomiable y certera voluntad didáctica como la que se muestra en este estudio visual del graffiti barcelonés: un impulso didáctico que no sólo no se contrapone al disfrute estético, sino que se alimenta del mismo.' |
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Texto de la introducción: 'Barcelona 1000 graffitis por Julián Álvarez García ... y 1.000 no son algunas, sino muchas y muy diversas intervenciones gráficas sobre pared y mobiliario urbano que Rosa Puig ha recogido en los tres últimos años. Y no por afán de documentar el fenómeno del graffiti en Barcelona, sino por el interés fotográfico que algunas de estas intervenciones le han suscitado. Interés resumido en este libro que no explica el fenómeno, pero que lo ilustra generosamente, con acierto gráfico-documental y sensibilidad fotográfica. El libro no refleja la mirada especializada de alguien que ve la oportunidad de documentar/investigar un fenómeno con repercusión mediática, sino que refleja la mirada curiosa de quien se deja sorprender y seducir por estas intervenciones gráficas que la autora de esta compilación 'arrancaría de las paredes para colocar en su casa'. Barcelona es la ciudad de España, y puede que de Europa, que más se cita/nombra a sí misma (en campañas publicitarias institucionales). Este egocentrismo que persigue la singularidad resaltando la diferencia ha derivado, por méritos propios, en la ciudad más grafiteada... ¿del mundo? No me declararé a favor o en contra, pero desde luego algunas de estas intervenciones mejoran el aspecto visual de espacios públicos concretos. Otras merecen un aplauso por su ingenio y oportunidad. Y otras, por el contrario, claramente la repulsa. Barcelona 1000 graffitis recoge abundantes ejemplos de los que dejan boquiabierto a los transeúntes; intervenciones con mensaje que hacen pensar. Otras, con chispa, provocan la sonrisa espontánea. Y también muestras de vandalismo gráfico que despiertan el más visceral rechazo. Este libro no se define a favor ni en contra del graffiti. El lector decidirá por sí mismo lo que es arte, ingenio creativo o juvenil manifestación incívica. Graffiteros de todo el mundo se dan cita y hacen escala en Barcelona para expresamente dejar su firma/obra en las paredes o mobiliario urbano de la ciudad que hoy pasa por ser la más liberal y tolerante de Europa con este tema. Justo enfrente de los dos equipamientos artístico-culturales más reconocidos y vinculados con la modernidad –el Museo de Arte Contemporáneo (MACBA) y el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB)– se expone y exhibe a sí mismo (sin comisario o programador que lo controle y administre) el tabique-lienzo más internacionalmente famoso por sus graffitis. Para el turista, vecino o quienquiera que transite por el lugar, esta 'pared legal', que discurre a lo largo de la calle Montalegre, compite en interés con los contenidos bien comisariados, programados y administrados de los equipamientos oficiales de cultura urbana y arte contemporáneo. Barcelona está siendo la meca para los graffiteros de todo el mundo, y esta pared legal, como el muro de las lamentaciones de los judíos, viene a ser el lienzo de hormigón donde formular sus mensajes iconográficos en competencia o sintonía artística o técnica con otros peregrinos y misioneros del graffiti. Es asimismo la pared que más capas superpuestas de graffitis acumula, hechas a lo largo de más de tres años que vienen durando las obras de lo que será la nueva Facultad de Historia de la Universidad de Barcelona. Esta pared ocasional, que pronto será derribada, se ha convertido en centro de atracción turística en el corazón mismo de la modernidad de Barcelona. Precisamente este libro Barcelona 1000 graffitis contiene una buena e interesante muestra de graffitis ya desaparecidos de esta y otras paredes emblemáticas de la ciudad. Las fotografías de Rosa no apuntan a ilustrar tesis alguna, aunque sí podrían elaborarse unas cuantas con las muchas, muchísimas, aquí contenidas. Documentan, por supuesto, los graffitis más espectaculares y técnicamente mejor resueltos, pero también aquellos otros aparentemente más sencillos y que para la autora de estas fotografías contienen una gran carga expresiva. E igualmente aquellos que, por efecto de la degradación, enmarcados por su cámara, parecen cuadros matéricos de Tàpies, del que por cierto admira su obra. Las fotos de Rosa Puig documentan generosamente el fenómeno del graffiti en Barcelona, pero desde su particular punto de vista, renunciando a veces a la frontalidad del encuadre, incorporando la valla publicitaria que corona el graffiti, alejándose del motivo para mostrar el contexto, aproximándose para captar un detalle. Sus fotografías son el reflejo de una mirada ingenuamente sorprendida y, a la vez, de una cámara intencionada y sutilmente orientada. La autora del libro, que lo es también de su diseño y maquetación, ha estructurado y organizado el contenido siguiendo criterios formales de composición gráfica con el fin de conferir dinamismo visual a las páginas. Las imágenes han sido agrupadas por afinidad y/o similitud... de contenidos (caras, personajes, viñetas), de encuadre (con fondo, de valla publicitaria, de entorno urbano), de técnica (plantillas, firmas), de soporte (puertas y ventanas, mobiliario urbano), de/por autores (Pez, Miss Van, Chanoir, Chupet Negre), etcétera. Incluye un apartado de 'garabatos' y cierra el libro con un conjunto singular de graffitis del interior de una antigua fábrica en ruinas. Esta intuitiva organización por afinidad, ritmo y composición renuncia a estructurar el libro en capítulos y apartados, proponiendo por el contrario una lectura de las imágenes en continuidad y sintonía con el DVD Travelling Barcelona Graffitis que se adjunta. Barcelona 1000 graffitis es, pues, un libro singular, de un solo capítulo con muchas, muchísimas fotografías, y comentarios ad hoc de los propios autores de algunos de los graffitis, que se han prestado a colaborar aportando sus opiniones. Barcelona 1000 graffitis resume la diversidad de intervenciones gráficas sobre pared y mobiliario urbano que salpican la ciudad para asombro de residentes y visitantes, preocupación de autoridades y desesperación de propietarios de las fachadas que, con nocturnidad y alevosía, son reiteradamente bombardeadas. Se recogen aquí, pues, simpáticas, poéticas, radicales, toscas y brillantes piezas gráficas, que dan color al paisaje urbano compitiendo con la publicidad en su afán de notoriedad.' |
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Texto de la introducción: 'Travelling Barcelona Graffitis Paseo virtual por la Barcelona del graffitismo alternativo de pared por Julián Álvarez García El vídeo en soporte DVD que se adjunta contiene 525 imágenes de graffitis que se suceden ininterrumpidamente, de derecha a izquierda, con la misma cadencia, durante 26 minutos. Esta uniforme y monótona radicalidad en el tratamiento expositivo de las imágenes refleja visualmente lo que literalmente expresa su título: Travelling Barcelona Graffitis. El DVD, que asimismo hubiese podido titularse Touring Barcelona Graffitis, está formulado como un inédito y singular tour por la Barcelona gráfica más alternativa y pintarrajeada. Y propone un viaje sin paradas, al aire libre, por el espectacular espacio expositivo en forma de monumental lienzo de ladrillo y hormigón que serpentea por toda la ciudad para mostrar la diversidad de intervenciones gráficas que la salpican. La radical cadencia expositiva del DVD no se detiene en ninguna imagen en particular y, consecuentemente, al no destacar unas expresiones gráficas frente a otras, delega en el usuario-espectador la responsabilidad última de valorar el interés de las mismas. En este sentido, Travelling Barcelona Graffitis recrea y sintetiza la experiencia del ciudadano/transeúnte que percibe el entorno 'en travelling'. Al igual que con los carteles publicitarios que reclaman nuestra atención, el ciudadano incorpora a su rutina cotidiana el estímulo, positivo o negativo, que le ofrece la ciudad en forma de anuncio publicitario o graffiti. Tradicionalmente, los 'escritores' de graffitis ubican sus intervenciones (piezas) en lugares bien visibles, pero donde mejor se manifiestan estas obras como expresión de una voluntad de autor que pretende darse a conocer con su firma es sin duda en metros, trenes y vehículos en general. Es decir, en soportes que imprimen movimiento a sus piezas. El graffitero que deja su firma en un vagón de metro, como el publicista que diseña una campaña para los autobuses de la ciudad, organiza sus mensajes en base al soporte y su ubicación, y ambos persiguen el mayor y más eficaz impacto visual. El audio (sólo música) de Travelling Barcelona Graffitis se aleja radicalmente de los tópicos afines al graffiti: hip hop, rap, etcétera. Mientras que el tratamiento visual opta por la hipnótica monotonía cinética como solución estética frente al artificio y aleatoriedad de buena parte de la 'imagen vídeo' contemporánea, el tratamiento sonoro (sólo música) renuncia a subrayar las imágenes, aportando a la experiencia audio-visual paisajes sonoros musicalmente estructurados para crear tensión, relax y clímax. Ni la imagen (por un canal), ni la música (por el otro), buscan complacer al espectador gratuitamente. Travelling Barcelona Graffitis reclama para sí una atención creativamente dividida que discrimine (en el cerebro o en el paladar) audio y vídeo. A la regular cadencia de las imágenes se oponen los paisajes sonoros creados por el compositor Alberto G. Demestres como contrapunto a las coloristas imágenes de los graffitis. Frente a las soluciones que hacen converger imagen y música en una solución de fácil paladeo, se ha optado por sorprender al lector de este libro con una propuesta audiovisual en la que imagen y música discurren en paralelo, sin apenas contaminarse, para converger en el espectador y expandir su percepción audio-visual. El vídeo/DVD Travelling Barcelona Graffitis que se adjunta no es un pretexto para hacer más atractivo el libro, sino que se justifica plenamente por sí mismo como propuesta audiovisual. No es algo más de lo mismo, sino una visión radicalmente diferente del graffiti en la que confluyen las autorías/sensibilidades autónomas de Rosa Puig (fotografías), de Alberto G. Demestres (música original), y la mía propia (realización-producción). 26 minutos de imágenes y música sin trampa ni cartón, como suele decirse.' |
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Texto de la introducción: 'Escrito con fotografías por Rosa Puig Torres Una de las muchas fantasías infantiles sería... —¡quizás!— escribir un libro. Sin apenas darme cuenta, ni creérmelo aún, mi pasión por la fotografía me ha llevado a que dicha fantasía se haya convertido en la realidad de un libro 'escrito con fotografías'... y mucha sinceridad. Y debo agradecérselo en primer lugar a los anónimos artistas de pared y/o graffiteros que con sus obras individuales o colectivas me han aportado el tema y el contenido. Muy especialmente, mi agradecimiento a aquellos que han sabido impactarme con sus propuestas visuales, tanto como para motivarme a fotografiar sus obras, después las de otros y las de muchos más. Muchas gracias también a Mónica Gili, porque apostó por el libro cuando sólo era una maqueta de 400 imágenes. Mi agradecimiento asimismo a Josep M. Català, por escribir la introducción. Todo el proceso para realizar este trabajo me ha aportado estimulantes sensaciones de preocupación y entusiasmo. Entusiasmo porque veía realizarse un sueño y preocupación por la responsabilidad con lo que significa la edición de un libro con los anónimos autores de las piezas gráficas que aquí se reproducen desde mi propia perspectiva, con la editorial, pero también conmigo misma. Quizá por mi profesión, y también como apasionada de la fotografía (hija y nieta de fotógrafos), me siento especialmente atraída desde hace años por este fenómeno del graffiti 'expandido' que ha derivado en una nueva modalidad de 'artista de pared'. Confieso que mi conocimiento del graffiti desde el punto de vista histórico, teórico, estético, etc., es más bien escaso. Con motivo de la publicación de este libro tampoco he pretendido empaparme de todo lo concerniente a este movimiento que conozco desde fuera y que he retratado como un transeúnte que pasaba por ahí circunstancialmente. Algunos libros ilustrados (pocos) con breves capítulos que hablan del graffiti y varios contactos con graffiteros locales es todo el bagaje documental del que me he servido para la confección de éste. Por el contrario, he pasado muchas horas perdiéndome con la cámara por calles y callejuelas, plazas y derribos. Caminando por las zonas de la ciudad más atacadas por los graffiteros, a menudo surgen escenas realmente interesantes para una foto-fija. Me gusta centrarme en algún elemento concreto, pero también encuadrarlos teniendo en cuenta el entorno. A veces se producen fusiones interesantes de la imagen con la pared, o con los desperfectos de ésta. Siento la necesidad de arrancarlas fotográficamente de su ubicación original para darles una nueva identidad. Algunas de las imágenes de este libro son consecuencia de encuentros casuales allá por el año 2001, sin otra motivación que el interés que para mí tenía el graffiti. Posteriormente, observando el material fotográfico acumulado, decidí centrarme únicamente en la ciudad de Barcelona. Gracias al empuje de Julián, mi pareja, que después de las 300 imágenes de graffitis me animó a conseguir las 1.000... Desde entonces han transcurrido más de tres años y sigo recopilando imágenes de graffitis de Barcelona. Al verlas me apena no poder ya incluirlas porque el tiempo y el espacio del libro están agotados con la redacción de estas últimas líneas. Con ellas quiero desearte que disfrutes de todo el concierto de color, ilustraciones, dibujos y de tantas imágenes diferentes que proporciona el entorno urbano de Barcelona.' |
| Editorial | David N. Buck |
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| cubierta_descargable | /uploader/7f03e4fe11375e6bdfa3819713a8d5ce.jpg |
| Encuadernacion | Cartoné |
| Fecha de edición | 1 may 2005 |
| Fecha de tirada | 1 may 2005 |
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