Cómo mirar, dibujar y pintar

Novedad

Aprender a dibujar no debería ser algo necesariamente complicado, ni necesita contar con un espectacular motivo que dibujar. Si nos sentamos a practicar regularmente a partir de nuestro entorno cotidiano, veremos cómo aprendemos y fortalecemos la técnica, ganamos confianza y desarrollamos nuevas capacidades creativas. El artista Matthew Rice nos presenta en este libro las lecciones clave para aprender a mirar detenidamente el objeto de dibujo y traducir esas observaciones en obras convincentes.

Descripción técnica del libro:

18.9 x 24.6 cm
160 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425236525
Rústica
2026
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Aprender a dibujar no debería ser algo necesariamente complicado, ni necesita contar con un espectacular motivo que dibujar. Si nos sentamos a practicar regularmente a partir de nuestro entorno cotidiano, veremos cómo aprendemos y fortalecemos la técnica, ganamos confianza y desarrollamos nuevas capacidades creativas. El artista Matthew Rice nos presenta en este libro las lecciones clave para aprender a mirar detenidamente el objeto de dibujo y traducir esas observaciones en obras convincentes.

¿Quién soy? 8
Cómo utilizar este libro 11

Para empezar
¿Qué necesitas? 16
Dibujo de observación vs. iconografía 25
El gran placer del dibujo botánico 35
Luz direccional 38

Los fundamentos
Dibujo 43
Acuarela 52
Familiarízate con la acuarela 58
Glosario 62

Ejercicios
Ejercicio 1: Cebollas rojas 67
Ejercicio 2: Setas 73
Ejercicio 3: Ramo de amapolas 79
Ejercicios 4 y 5: Flores en un jarro a rayas 85
Versión con acuarela 86
Versión con pluma y aguada 90
Ejercicio 6: Fritillarias 97
Ejercicios 7 y 8: Medición y perspectiva 105
Vista desde la puerta 106
Múltiples ángulos 110
Ejercicio 9: Gallinas 115
Ejercicio 10: Vista de un jardín 123

¿Y ahora qué?
Supera las partes difíciles 132
Cuando las cosas se tuercen 134
Tres aspectos que vale la pena recordar 141
Cuadernos de esbozos 144
Práctica diaria 156

Para saber dibujar, hay que aprender a mirar, porque dibujar es mirar y transmitir lo que se ha visto. Esa transmisión puede ser dramática, susurrada, segura o incierta. Puede contarlo todo o ser más implícita que explícita. Pero si la transmisión es errónea no estaremos explicando nada, y el proceso de creación resultará desalentador y fútil. Cuando aprendemos a contar, intentamos ser precisos. Cuando deletreamos, aspiramos a no dejarnos ninguna letra, y, cuando aprendemos un idioma extranjero, nuestros esfuerzos se centran en asimilar los tiempos verbales, los géneros y las declinaciones. Con el dibujo ocurre lo mismo. Hay muchos estilos, pero el objetivo sigue siendo el mismo: expresar lo que vemos de un modo que sirva para explicarlo a los demás. Cuando aprendemos a dibujar mejor, también profundizamos en la comprensión, el análisis y la exploración del mundo y de sus habitantes. Este ejercicio consiste en algo más que la expresión de un deseo de decorar, matar el tiempo o divertirse. En realidad, es una forma vital —casi diría que universal— de comunicación: un cubo, un pato, un cono o un árbol se reconocen al instante, y nos permiten hablar con gente a la que nuestra lengua escrita o hablada le parece inexplicablemente ajena. En cambio, un mal dibujo lo será para cualquier espectador: una curva demasiado cerrada o un ángulo agudo en exceso constituyen defectos tanto en Japón como en México o en tu ciudad natal.

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Editorial David N. Buck
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Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 21 sept 2026
Fecha de tirada 21 sept 2026
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