Pérez, que salió muy bien parado de la labor, consiguió trazar un perfil sutil y elaborado de la obra de un artista difícil de categorizar. Ni fotógrafo ni músico, sino realizador de "acciones" fotográficas y musicales y "poeta raro", según él mismo, Juan Hidalgo conoció a John Cage en 1958, fundó el grupo Zaj y se relacionó con el grupo Fluxus a finales de los años 1960.

Para David Pérez, crítico, historiador del Arte y estudioso de la representación del cuerpo en fotografía, la aportación de Hidalgo a este campo es fundamental, al dar a la fotografía un uso no documental hasta entonces inédito en nuestro país. Una obra que gira en torno a las "dos caras" del cuerpo: el rostro y las nalgas, a los que Hidalgo ve como "objetos de amor".

De carácter barroco y sinuoso, según Pérez, exaltación de la belleza del sexo masculino, los trabajos fotográficos de Hidalgo (Barroca alegre o Barroca triste) de finales de los años 1960, le han convertido en uno de los precursores más importantes del arte conceptual en nuestro país.